¿Sistema electoral? ¿Eso qué es lo que es?

El sistema electoral es ese gran desconocido con el que los políticos profesionales consiguen que el viento sople a su favor.

El sistema electoral está compuesto por una serie de normas que determinan todo lo relacionado con la representación política en cada país, normas incluidas en la constitución, leyes y reglamentos. Regulan desde la posible división o no del territorio en circunscripciones electorales, la forma de la candidatura (un candidato o varios), el procedimiento de votación (emisión de uno o varios votos por elector, etc.), hasta el procedimiento de asignación de los escaños.

Este procedimiento de asignación abarca a su vez desde el establecimiento de la regla decisoria (mayoría o proporcionalidad), pasando por el ámbito territorial para la adjudicación de los escaños (circunscripción, agrupación de circunscripciones, territorio nacional), hasta el método de cómputo y la barrera de representación o umbral mínimo inicial.

En fin, las combinaciones y variables son tan amplias que en el mundo existen más sistemas electorales que países, ¡increíble pero cierto!

Todos ellos solo tienen una cosa en común: su forzada complejidad, ya que siempre son diseñados por las élites políticas dominantes en el momento concreto de su aprobación. Élites cuya máxima aspiración cuando acceden a modificar un sistema electoral es que eso les ayude a mantener o a aumentar sus cuotas de poder.

Unos sistemas priman el voto rural y otros el urbano, o los votos de unos territorios sobre los de otros. Los hay que dejan sin representación a la mayoría de las ideologías (el voto mayoritario a una vuelta es un buen ejemplo) y los que consiguen que solo haga falta ganar en determinados territorios para hacerse con el poder aunque tenga menos votos totales, algo que conocemos porque pasa en ocasiones en E.E.U.U.

La influencia de la utilización de uno u otro sistema electoral en la vida política de una democracia es tal que, según el sistema que se aplique, puede ganar un partido político con independencia de que sea el que haya obtenido un mayor número de votos. Un ejemplo extremo se vivió en Francia en 1958: los comunistas obtuvieron 3.882.204 votos y 10 diputados, los gaullistas 3.603.958 votos y 189 diputados. Esto pasó con un sistema mayoritario a doble vuelta para elegir a los miembros del parlamento y es un ejemplo extremo de las injusticias que un determinado sistema electoral propicia en las elecciones al Poder Legislativo.

 

¿Qué pasa en España?

En España el sistema electoral que tenemos es realmente complejo, enrevesado, injusto y poco representativo de lo que debería ser una democracia real y madura. Por eso conseguir un buen sistema electoral en España es algo que va mucho más allá de cambiar la ley electoral actual.

En mi opinión antes que ninguna otra cosa los sistemas de elección deben ser justos, igualando el valor de los votos de todos los ciudadanos. Eso tan básico de la democracia de: un hombre un voto. El voto de un ciudadano que resida en un lugar no puede tener mucho más valor del que resida en otro lugar, porque eso quiebra el principio de justicia democrática. También se quiebra cuando no se dan facilidades para que puedan ser elegibles tanto los candidatos que se presenten por los partidos políticos mayoritarios como los de los partidos minoritarios o los independientes.

Por supuesto, los sistemas electorales deben ser simples, complicar el sistema solo es bueno para los intereses de determinadas élites dominantes que son las que se saben los entresijos del sistema, mientras que las complicaciones desmovilizan a los votantes.

Además, algo para mí muy importante, los sistemas electorales deben ser distintos y adaptados a las características de cada uno de los Poderes del Estado, porque nada tiene que ver elegir a un representante del Poder Legislativo, con uno del Poder Ejecutivo y no digamos ya con uno del Poder Judicial.

Visto lo visto, y la facilidad con la que se pueden corromper nuestros representantes, ¡que os voy a contar que no sepáis!, creo que ahora más que nunca es importante una real y efectiva separación de poderes y una adaptación del sistema de elección de nuestros representantes en cada uno de esos poderes, en función de la búsqueda de la mayor eficiencia en cada uno de ellos.

Aunque las democracias parlamentarias hayan sido las que abrieron el camino a la democracia en los países occidentales, ya no tiene sentido mantener esa supremacía del Poder Legislativo sobre los demás. Una supremacía que ha convertido a las democracias europeas en verdaderas partitocracias.

Los parlamentarios eligen y controlan al gobierno de los jueces y al poder ejecutivo. A los parlamentarios los eligen y controlan los partidos que los pusieron en las listas electorales. Por lo tanto ¿quiénes son los que controlan todo?

Permitidme traer aquí la definición de “partitocracia” de Antonio García-Trevijano y decidme si es o no la de la España actual:

“En las Constituciones del Estado de Partidos no hay un solo concepto que responda a la realidad. La soberanía no está en la Nación, el Parlamento o el Pueblo, sino en el Estado. La representación política de la sociedad no existe en el sistema de elección proporcional. Por fidelidad de partido, la reacción anticipada del elector es imposible. No hay separación entre poder legislativo y ejecutivo, ni existe poder judicial independiente. De hecho, se ha suprimido el debate parlamentario previo a la aprobación de las leyes. Ha desaparecido la responsabilidad política no vinculada a la judicial. No hay control del gobierno en comisiones parlamentarias con mayoría del partido gobernante. No existe libertad de voto del diputado bajo mandato imperativo de su partido. La iniciativa legislativa está en manos de grandes empresas privadas. No hay lealtad al público en el funcionariado, ni garantía institucional de la financiación de los derechos sociales. ≪Teoría pura de la República≫, Ed. El buey mudo, 2010

Esa es nuestra realidad y no otra. A nosotros solo nos queda votar al partido que esté más cerca de nuestra ideología o nuestros intereses, tan legítimo la una como los otros.

 

REVITALICEMOS LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA: EMPECEMOS POR SU SISTEMA ELECTORAL

Escoger a nuestros representantes en todos los poderes hará a nuestra democracia más fuerte y mejor, por eso quiero plantearos una nueva propuesta para debate, una propuesta de rediseño de nuestro sistema electoral que va mucho más allá de un cambio de la Ley Electoral.

Creo que necesitamos un cambio en la Constitución que posibilite la elección separada de los representantes de los ciudadanos en cada poder del Estado (y no me refiero solo a los tres poderes clásicos). Que adecue los procedimientos de votación y de asignación de cargos a las características concretas del funcionamiento y los fines de cada uno de esos poderes. Que consiga la simplicidad de los procedimientos y la igualdad del valor de los votos de todos los ciudadanos.

 

LA ELECCIÓN DE NUESTROS REPRESENTANTES EN EL PODER LEGISLATIVO

Para el Congreso de los Diputados

Sería muy enriquecedor que en el Congreso de los Diputados estuviesen representadas las voces de todos los ciudadanos y no solo de los que han votado a partidos muy mayoritarios. Se trata del lugar donde se aprueban las leyes que diseñan nuestro marco de convivencia general, que menos que en él se puedan oír los puntos de vista de la inmensa mayoría de los votantes, digo yo.

Además, si lo que estamos eligiendo es a nuestros legisladores nacionales no tiene sentido que propiciemos elecciones de tipo localista, mediante circunscripciones como las provinciales de ahora, puesto que la defensa de los intereses generales de todos los españoles debería exigir mirar más allá del lugar de nacimiento o residencia. Para intereses más territoriales ya están las elecciones autonómicas y las municipales.

Una vez separada electoralmente la elección del Gobierno y del Parlamento no habría más problemas de inestabilidad de los gobiernos, ni espectáculos tan lamentables como la repetición de elecciones legislativas porque no se ponían de acuerdo para elegir presidente de gobierno, ni amenazas constantes de convocar elecciones o mociones de censura. Resueltos esos problemas, ya no existirían obstáculos para que en el Congreso puedan estar representados los votos de todos los ciudadanos por igual.

Es muy fácil: nuestros representantes en el Congreso pasarían a ser elegidos con un sistema proporcional puro, sin barreras de entrada (sin porcentaje mínimo) y en circunscripciones electorales grandes que garantizasen que los porcentajes de votos obtenidos se corresponden con los porcentajes de escaños asignados a cada candidatura.

Creo que este sistema también debería hacerse extensible al resto de parlamentos autonómicos y a los plenos de los ayuntamientos (cuya función es esencialmente la misma a nivel local: normativa y de control del gobierno municipal)

Para el Senado

Ya sé que sois muchos, quizás la mayoría (¿quién lo sabe de verdad?), los que no encontráis sentido al Senado, pero yo soy de las que sí creo que debería seguir y tener un papel importante. A mi modo de ver necesitamos tener una institución adecuada a nuestra realidad territorial y con verdadera capacidad de decisión, un lugar donde negociar las leyes estatales que afectan a competencias autonómicas. Por eso creo que es interesante copiar el sistema de representación de los Estados alemanes en el Bundesrat y reconvertir el Senado actual en una institución similar.

¿Cómo lo deberíamos elegir? Me decanto porque sus miembros sean designados directamente por los Gobiernos o las Cámaras de las Comunidades Autónomas, por aquello de que cada representante tendría que defender los intereses de los ciudadanos de sus Autonomías frente al Gobierno Central y las demás Autonomías. Pero no haría de este sistema electoral ningún caballo de batalla?.

 

LA ELECCIÓN DE NUESTROS REPRESENTANTES EN EL PODER EJECUTIVO

Elección del Presidente del Gobierno, presidentes autonómicos y alcaldes

Sí, no lo dudéis, es posible, y además es lo deseable para el buen funcionamiento de nuestro sistema democrático, que podamos elegir directamente a nuestros representantes en el Poder Ejecutivo. Es decir, no solo a nuestro presidente de Gobierno, también a todos los demás órganos unipersonales: presidentes autonómicos y alcaldes.

De los presidentes de las Diputaciones no digo nada porque en mi opinión las Diputaciones Provinciales deberían desaparecer de una vez por todas y cuanto antes. Lo digo con conocimiento de causa, así que a mí no me pueden convencer de que si desaparecen se hundirá el mundo rural, por no hablar del resto de pamplinas que nos cuentan en su defensa.

Son instituciones que tuvieron su momento y una función importante cuando España era una sociedad rural. Hace años que a los pueblos ya no les hacen falta, que son solo un pozo sin fondo que se traga nuestros impuestos.

Solo son unos órganos con un enorme poder, que manejan miles de millones de euros (6.357 en 2015) sin dar cuentas a nadie de lo que hacen con ellos y cómo los reparten. Ganaríamos mucho en transparencia, eficacia y eficiencia de la gestión del dinero público y en limpieza de la corrupción interna de los partidos si desaparecieran.

Hecha esta digresión, que espero que me perdonéis (me indigna la de tonterías que escucho en defensa de las Diputaciones), continuo con las propuestas de cambios de nuestro sistema electoral.

Para los órganos unipersonales, y a fin de garantizar la estabilidad del ejecutivo, mi propuesta es que la elección se realice mediante el sistema mayoritario a doble vuelta en una sola circunscripción electoral, lo que aseguraría el respaldo de los electores por mayoría absoluta, y unos gobiernos fuertes como los que necesitamos en un entorno como el actual.

Por supuesto, la fortaleza de los poderes ejecutivos tiene que ir unida a un grado de responsabilidad similar: los ciudadanos eligen al presidente, los ciudadanos lo pueden quitar mediante la revocación del mandato.

La posibilidad de revocar los mandatos de todos nuestros representantes en los Poderes Públicos es lo que de verdad marcaría nuestra entrada en una auténtica y madura democracia representativa, pero de este tema ya hablaré en otro momento,
Elección del resto de los miembros del poder ejecutivo

Ya sabéis que en el poder ejecutivo existen órganos unipersonales pero también órganos colegiados (consejo de ministros y consejos de gobierno autonómicos), cuyos miembros han sido elegidos tradicionalmente en España por el órgano unipersonal correspondiente y sin ningún tipo de requisito ni condición.

¿Quién no conoce algún caso de escandalosa incompetencia de algún ministro o consejero elegido por simple amistad o para pagar algún favor?

Creo que en este caso también hace falta un control de la elección, aunque no por parte directamente de los ciudadanos, no podemos pasarnos la vida votando, sería agotador estar en campaña electoral permanente ? Por eso mi propuesta es que los miembros de los órganos colegiados (ministros, consejeros, etc.) sean nombrados a propuesta del presidente correspondiente, pero con la aprobación, antes del nombramiento, de los representantes del poder legislativo, previa demostración de la idoneidad de los mismos.

Y no, no pongáis esa cara no es un invento mío, sería solo utilizar un sistema de elección parecido al de E.E.U.U., en el que interviene hasta el FBI para garantizar que los que van a manejar los intereses de los ciudadanos son realmente idóneos para hacerlo. Vale, a veces hasta al FBI se le escapa alguno que los ha engañado, pero es que aquí se nos escapan casi todos.

 

LA ELECCIÓN DE NUESTROS REPRESENTANTES EN EL PODER JUDICIAL

Elección de Jueces

Ahora me pongo seria porque en mi opinión es muy, muy, importante que los ciudadanos empecemos a interiorizar de una vez por todas, que los jueces no son ni deberían ser unos funcionarios sin más, como lo son ahora.

Estudias, memorizas y apruebas unas oposiciones y ¡Ala! ¡Tachán! Te conviertes en nuestro representante en el Poder más grande que un hombre puede dar a otro hombre:

¡El Poder sobre nuestra vida y nuestra libertad! ¡El Poder de controlar a los demás Poderes!

Aquí en España le damos a los jueces el mayor de los Poderes, el Poder Judicial, con unos exámenes que solo garantizan que se han aprendido las leyes en cada momento vigentes, eso en un país donde se cambian las leyes como cambiamos de camisa.

Pensad, entonces, si no es precisamente el Poder Judicial el primero cuyo sistema de elección debería ser revisado. En mi opinión es el más necesitado de reformas urgentes, pero mis propuestas sobre él os las cuento en un próximo post, que este se ha alargado demasiado.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies