Si como está pasando, aquí y ahora, los gobernantes se saltan las leyes que ellos mismos aprueban, si nos falla la Justicia y la impunidad de los poderosos se adueña de nuestras vidas, deberíamos hacer algo antes de que sea demasiado tarde, ¿no os parece?

Creo que casi todos tenemos claro que hay que dar un paso para cambiar el rumbo de las cosas. A partir de ahí solo nos queda a cada uno de nosotros elegir la dirección de ese paso.

¿Habéis pensado por qué en pleno siglo XXI más del 90% de las naciones del mundo siguen teniendo regímenes dictatoriales?

Decía Catón el Viejo hace 22 siglos “Los ladrones de robos  privados pasan la vida  en la cárcel y con cadenas; los ladrones de lo público, entre el oro y la púrpura”. Al final ¡qué poco hemos cambiado! Tan distintos, tan iguales.

Desafortunadamente siglos y siglos de pensamiento filosófico parece que no han servido para convencer a ese 90% de que la democracia es el mejor sistema de gobierno, ni siquiera de que merece la pena luchar por ella y mucho menos de que merece la pena morir por ella.

Nosotros, que la disfrutamos desde no hace mucho tiempo, sabemos que sí merece la pena luchar por ella y dar un paso en la buena dirección, un paso adelante para reforzarla y no para caer en las manos de un populismo que la termine de destrozar. No le costaría demasiado, ya nos la están dejando bastante tocada.

Si dejamos a los miles y miles gobernantes actuales ya sabéis cómo acabará todo. En cada lugar, en cada institución, cada día que pasa, los políticos desandan la democracia recortándonos  derechos, apropiándose de lo que no les corresponde.

Por las bravas: cambiando leyes a su conveniencia. Con disimulo: cambiando las leyes a través de enrevesados reglamentos. Con osadía: dictando resoluciones y órdenes directamente contrarias a las leyes, sabiendo que entre el marasmo legal y el miedo pocos osarán ir contra ellas. Con chulería: defendiendo ilegalidades convencidos de que sus votos pesan más que las leyes. Con ceguera: mirando para otro lado mientras sus subordinados delinquen y se corrompen. Con determinación: tapando después esa misma delincuencia y corrupción.

Con… no encuentro la palabra apropiada, para el último escalón de la pirámide: aprobando una y otra vez leyes y normas que saben positivamente que ellos mismos no van a cumplir, llegando de esta manera a la mayor desfachatez, hipocresía y cobardía posible, y socavando los cimientos del Estado de Derecho y la Democracia. Sí, tenemos unos gobernantes que, por miedo a lo que piense la opinión pública, están dispuestos a aprobar leyes que saben positivamente que no van a cumplir o a saltarse leyes que nos obligan a cumplir a todos los demás.

Ante esto solo hay una respuesta posible: MANDARLOS A SU CASA.

Francamente queridos, no sé a vosotros pero a mí me importa un comino que ellos hagan esas cosas porque son unos chorizos, unos indocumentados, unos ineptos, unos estúpidos… o por el contrario, porque nos quieren mucho y se consideran unos “padres de la patria” amantísimos de sus hijos/súbditos/administrados/ votantes, a los que ellos creen que tienen que cuidar y proteger de su propia ignorancia, desinformación, alarmismo, histerismo, estupidez…

¡Quiero a todos esos gobernantes ineptos y que, además, se saltan a piola el Estado de Derecho fuera de la política!

Fuera de nuestras instituciones, que no son suyas, de nuestras empresas públicas y privadas (oh, sí, tenemos muchas empresa privadas con capital público, un montón), que ellos manejan como si fueran sus únicos dueños.

Quiero políticos decentes con ambición política suficiente como para coger el toro por los cuernos, permitidme el símil taurino, y mandar a esta pandilla de impresentables a su casa o a la cárcel, según corresponda.

Ambición política, sí, para cambiar lo que está mal y poner por delante el interés general, que no tiene nada que ver con la codicia personal de poder que demuestran cada día muchos de estos nefastos políticos.

 

El negativismo no es una opción. Si queremos que algo cambie la opción es la proactividad.

El paso adelante debería ser: ¡quitarlos del poder! De forma democrática, claro está. Va siendo hora de ponerse las pilas, porque solos no se van a ir.

No basta la indignación, hay que ir más allá. Arrimar el hombro. Hacer algo más que hablar y quejarse. Desde la denuncia activa, en el sofá de casa a través de las redes sociales, hasta postularse para ser candidatos y ocupar esos cargos públicos que tan mal están siendo desempeñados, hay un gran abanico de posibilidades para ayudar a cambiar el destino que los ineptos y corruptos nos tienen diseñado.

Si estáis convencidos de que vosotros podríais hacerlo mejor, mucho mejor que ellos (yo también creo que lo haríais mejor), trabajando por un proyecto colectivo y no por un proyecto de proyección puramente personal, ¿a qué estáis esperando? Nadie irá a buscaros a vuestra casa, tendréis que dar el paso vosotros, rebuscando en vuestro interior esa ambición política que os dará fuerza para remover los obstáculos que se opongan a la visión que tenéis de un futuro mejor.

Permitidme ahora que me dirija en especial a esas personas que llevan la pasión por la política en la sangre y que tienen mil y una idea que poner en práctica para mejorar la vida de sus vecinos y conciudadanos. Muchas están afiliadas a los partidos políticos actuales y son sistemáticamente ninguneadas por sus aparatos internos.

Os contaré un secreto a voces: en estos partidos no quieren gente con ambición política, ellos quieren gente con codicia personal, dispuestos a hacer lo que haga falta para conseguir el poder y no soltarlo nunca. A saltarse toda clase de normas y a reírse del Estado de derecho. A pervertir lo que haga falta, incluido al Poder Judicial. Quieren gente como ellos. Saben que es la única forma de mantener el estado de impunidad que tanto les beneficia.

 

Si miramos la política desde otra perspectiva cambiaremos nuestro destino. No tengo ninguna duda.

Hablamos mucho de democracia participativa, de reivindicar la necesidad de votar más cosas y más veces, en definitiva, de que nos dejen participar en las decisiones que toman los políticos que ya están en el poder. Sin embargo, parece que no ponemos en duda que no tienen porque ser ellos los que estén dirigiendo las instituciones públicas, y aún menos pensamos que nosotros podríamos ocupar esos puestos y hacerlo mejor, bastante mejor.

¿Qué nos impide pensarlo? Y si lo pensamos, ¿qué nos impide expresarlo públicamente?
Quizás una sociedad dominada por la mediocridad, que se mueve entre el amor y el odio al que destaca, por la hipocresía, que obliga a esconder la sana ambición que nos hace remover obstáculos hasta alcanzar nuestros sueños porque está mal visto, por la envidia, que nos hace esconder nuestros logros para no provocar las reacciones negativas de los envidiosos.

Quizás porque los dirigentes de los aparatos de los partidos se han encargado de dejar siempre presente a todos los afiliados que la vocación política es sólo una vida de entrega y sacrificio a las órdenes y consignas del partido. Que “el partido” (ese ente amorfo que nunca se sabe quién es) decidirá por cada uno de sus afiliados qué pueden o no pueden hacer. Que postularse para un cargo público es lo peor de lo peor (eso sí, repartir los cargos entre sus seguidores/palmeros no les parece malo). Que la disciplina de partido es imprescindible para que triunfen sus postulados ideológicos. Que los afiliados han de ser humildes aceptando el lugar donde “el partido” les quiera poner, “en la cabeza o en la cola”. Que mostrar ambición política está muy feo… y es muy malo.

¿Malo para quien? ¿Para la sociedad… o para ellos y sus chiringuitos?

¡Valiente pandilla de hipócritas aferrados al poder! Un poder que administran con mano de hierro y al margen del Estado de Derecho y de la Democracia.

Así que yo os pregunto: ¿Tenéis buenas ideas para mejorar nuestras vidas llevándolas a la práctica? ¿Vais a necesitar ocupar tal o cual cargo público para hacerlo?

Si es así no os escondáis. Alzad la voz y plantadles cara dentro de vuestros partidos a esos hipócritas, y si no os dejan hacerlo salid pitando de allí y dejadlos solos. Porque cada día que sigáis entre ellos será un día más perdido en el camino que deberéis andar para conseguir vuestros fines. Un día más en el que sólo habréis ayudado a perpetuar en el poder aquellos que lo han corrompido.

No hay que conformarse con meterse con ellos. No hay que deprimirse. No hay que tirar la toalla. Solo tenéis que dar un paso adelante y ocupar los puestos políticos que ahora ocupan ellos. Porque solo desde ahí, ocupando los miles y miles de cargos públicos que ahora ocupan ellos, podréis acabar con la corrupción y empezar a crear futuro mejor.

Así, sin hipocresías, sin falsa molestia, sin años y años esperando a que os den una oportunidad que nunca os darán ¿Creéis que podéis hacerlo mejor que ellos? Pues entonces, ¿a qué esperáis para plantarles cara en las urnas? Pronto habrá de nuevo elecciones, es lo bueno de la democracia: tarde o temprano se tienen que volver a presentar para poder seguir en el poder.

Aunque puede ocurrir que no tengáis ningún interés en entrar en esa complicada carrera de fondo que implica postularse para un cargo público, que requiere un esfuerzo, una ambición política y una capacidad de sacrificio notable. En ese caso no pasa nada. ¿La vida pública no es para ti pero sí conoces a alguien que sabes que lo haría bien? Pues también nos harás a todos un gran favor animándolo a presentarse a las elecciones y ayudándole a ganar.

Cualquier cosa que puedas hacer es importante antes que dejar que una pandilla de sinvergüenzas impresentables, nos terminen de llevar al desastre. Recuerda que ahora hay menos países democráticos que hace 30 años y que democracia que no se defiende: se pierde.

Si nuestra democracia cae será por culpa de todos nosotros, porque cuando pudimos quitarlos del poder, no quisimos dar el paso, por miedo a perder, por pereza, por pudor, por vergüenza, por miedo a sus ataques… por lo que sea.

Eso, queridos míos, sí que sería imperdonable… Un desastre inimaginable.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies