Las biografías suelen comenzar con una reseña sobre el territorio en el que desarrollamos nuestras vidas. Lógico, el lugar donde hemos nacido, y los lugares donde hemos vivido, forman parte de nosotros y terminan definiéndonos más de lo que podríamos pensar. Por eso empezaré diciendo que soy cordobesa de nacimiento, sevillana de adopción, andaluza de corazón, y española y europea por convicción.

Nací en Aguilar de la Frontera, un precioso pueblo de la campiña cordobesa en el que pasé mi infancia y adolescencia. Me vine a estudiar Derecho a Sevilla coincidiendo con la etapa de la Transición española. Viví con la ilusión de la primera juventud todos los cambios que desembocaron en la Constitución de 1978. Esta etapa me marcó profundamente y me convirtió para siempre en una firme defensora de la libertad y de la necesidad de los pactos sociales como forma de facilitar la convivencia.

He sufrido grandes transformaciones en mi vida pero sigue quedando en mí ese amor por la libertad y esa forma de entender la democracia como un gran pacto en el que las personas aceptan unas reglas que no terminan de satisfacer a ninguna de ellas, pero que permiten crear un marco de convivencia razonable para todos.

En el año 1988 comencé mi andadura como funcionaria de carrera en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en la Administración Sanitaria extremeña, en la que desempeñé diversos cargos en pleno proceso de universalización, desarrollo y modernización de la sanidad española. Fue una época de muchísimo trabajo y de una ilusión efervescente. Teníamos el convencimiento de que estábamos contribuyendo a algo muy grande: la creación de un sistema universal de protección de la salud de todas las personas, fuese cual fuese su situación económica, social, sanitaria, etc.

En 1992 nos instalamos definitivamente en Tomares, un gran pueblo, una ciudad, del área metropolitana de Sevilla, a la vez que cambiaba de ministerio pasando al Ministerio de Hacienda, en concreto al Tribunal Económico-Administrativo Regional de Andalucía, en el que continuo en la actualidad.

Entre el año 1995 y el 2007 me metí de lleno en política. Fui concejala y alcaldesa en Tomares, diputada provincial de Sevilla y presidenta del Organismo Provincial de Asistencia Económica y Fiscal, también formé parte de numerosas comisiones y consejos de todo tipo, tanto en la administración y como en el partido socialista. Volví al Ministerio de Hacienda en el año 2007 y abandoné definitivamente la política en el año 2008. A partir de ese momento aproveché el tiempo que me quedó libre para muchas otras cosas.

El cargo político más importante para mí ha sido el de alcaldesa de Tomares. Siempre estaré agradecida a mis vecinos por darme la oportunidad de poder poner en práctica las ideas que bullían en mi cabeza y aquello en lo que creía. Cambiamos el pueblo y en el camino nos convertimos en una ciudad de modernos y excelentes servicios, una ciudad con una gran calidad de vida y en la que los vecinos están encantados de vivir. También yo estoy encantada de que esa calidad de vida haya perdurado a pesar de la crisis económica y de los sucesivos cambios de gobierno, creo sinceramente que es la señal de que hicimos un buen trabajo y cimentamos bien el desarrollo de Tomares.

En el año 2012 empecé a escribir “Dodecaedro”. Acababa de terminar el libro “I love the Welfare State. “Los ciudadanos por encima de los mercados (ILWS) que habíamos escrito en defensa de una democracia cada día más frágil y de un Estado del Bienestar cada vez más asediado, que parecía llamado a desaparecer. Por cierto, me gustó la defensa del Estado del Bienestar que nuestro rey Felipe VI hizo en su primer discurso navideño en 2014, me alegró mucho que no tuviera ningún complejo en defenderlo.

La preparación del libro ILWS, del que yo fui la encargada de la redacción de la parte política, me requirió un gran esfuerzo de investigación sobre el funcionamiento de las Instituciones y de los Poderes del Estado en los últimos años. En esa investigación me fui topando con las infinitas caras de la corrupción política, económica, judicial, etc.; y, sobre todo, me llamó la atención los sofisticados mecanismos ideados por algunos dirigentes y ejecutivos de grandes empresas para conseguir robar a gran escala a accionistas, clientes y administraciones públicas.

Fue entonces cuando decidí que sería interesante contar algunas de esas cosas que suceden a nuestro alrededor en forma de novela. Me puse a escribir otra vez y en esta ocasión vio la luz “Dodecaedro”, una novela al más puro estilo del thriller hollywoodiense, con un puñado de muertos y una heroína sin ganas de serlo, pero dispuesta a hacer justicia de forma rápida y poco convencional, para poder volver a su vida de siempre.

A finales de 2013 me metí en el mundo de los emprendedores fundando, junto con varios socios más, una empresa de base tecnológica, cuyo primer producto fue una plataforma para periodistas profesionales: NucleusInfo. A partir de ahí puse todo mi empeño en conseguir una información global, libre y de calidad. Al final no ha podido ser y hemos tenido que cerrar la plataforma, al menos por ahora. Quién sabe, igual podemos retomar la idea en un momento más propicio en el futuro.

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